17 de junio de 2016. 7:30 de la mañana. Apagas la alarma como cada día, aún no sabes que hoy no es un día cualquiera. Te levantas y te diriges al aseo, enciendes el grifo de la bañera, hoy solamente será una ducha rápida. A pesar de que has madrugado, has pasado demasiado tiempo cantando en la ducha. ¿Por qué pasa tan rápido el tiempo? Te vistes, preparas el bolso para ir al instituto. Pero no a dar clase, no hoy. Hoy vas a recoger tus notas de Selectividad. Los nervios a flor de piel, tu futuro depende de ese número. Calculas tu nota. Quizá esperabas mejores resultados, pero la nota es suficiente para entrar en Medicina. No sabes bien cómo expresar tus sentimientos ¿te ríes? ¿gritas? No. Te pones a llorar a la vez que abrazas a tu amiga. Os vais a dar un paseo. Se respira felicidad entre los amigos. ¿Por qué tan felices? ¿No os habéis parado a pensar que gracias a esas notas, quizá no volváis a ver a aquellos que os han acompañado en vuestros peores momentos? En ese momento no. Solo podéis pensar en que vais a conseguir vuestros sueños.
Nos vamos a comer, otra vez en el instituto, esta vez por convivencia del grupo de teatro. ¿Parece un día ajetreado, no? Aún no has visto nada.
Vuelves a casa.
Empiezas a arreglarte ¿otra vez? Sí. Debes volver al instituto. No sabes qué ponerte. Quieres lucirte, pero no es tu graduación. ¿Entonces a qué vas? Ah sí, ahora te van a entregar un premio a la investigación científica. Diploma, un sobre con el premio. No puedes estar más emocionada. Solo un amigo ha ido a verte. ¿Y los demás? ¡SORPRESA! ¿Qué ocurre? Fiesta sorpresa, por tu cumpleaños. Tu novio. ¿Qué hace aquí? ¿No estaba en Málaga? Ha venido por ti. ¿Puede ir el día mejor? Después de la cena por tu cumpleaños os vais de fiesta. Tu novio y tu amiga no van. Él exámenes. Ella boda. Dormirás en casa de esa amiga, tienes que llamarla cuando acabes. Son las 4. Dolor de cabeza. ¿En serio? ¿Migraña en estos momentos? Vais fuera a tomar el aire. El resto de tus amigas siguen de fiesta. Dices que te vas, te encuentras mal, esperas que terminen de pasarlo bien. "¿Te acompañamos?" No, no hace falta, la casa donde duermes está a 300 metros. El camino está oscuro, no hay nadie en la calle. Miras la hora en el móvil. 4:37. Notas que hay alguien detrás. Te giras. Un chico. Unos 30 años. Sigues andando, aceleras el paso para llegar rápido. 150 metros. ¿Está corriendo? No te da tiempo a girarte. Lo tienes encima. Te tira al suelo. Tus peores temores. Piensas en tu madre, en todas las veces que te repite que no salgas sola. Le dices que sí, que no vas sola, que te acompañan. ¿Dónde están los que te acompañan? No puedes pensar en eso ahora. Solo gritas. Gritas. Gritas como si no hubiera mañana. Te duele la garganta. ¿Qué importa el dolor de garganta?Aun así no paras de gritar. Tu vida, aunque suene a película, depende de tus gritos. Te tapa la boca para que dejes de gritar. Intentas pegarle un rodillazo. No es suficiente. ¿Y si le arañas el cuello? Quizá sea efectivo. ¿Por qué no te deja en paz? Empiezas a estar aturdida. ¿Dónde estás? ¿No hay nadie por la calle? Tienes que gritar más. Lo tienes encima. Los puñetazos no cesan. ¿Quiere robarte? ¿Qué quiere? Ya no recuerdas nada más. Negro. Todo negro. Sí, estás inconsciente. ¿Qué has hecho para merecer esto?